Intervalos de confianza para Dummies

Hoy les hablaré de epidemiología. Y de confianza. Pero no de la que creen. O si. Y de cómo medirla.

Son tiempos simplistas. Todo tiende a simplificarse. No nos gusta la incertidumbre ni los grises. Demandamos dicotomías. Blanco o negro. Déjeme ud. de grises. NECESITO que sea o una cosa o la otra. Deme certezas, y démelas ahora. Es lo que hay. Y como casi nunca las damos, somos muy malos.

He pensado que igual conviene hablar un poco de confianza. En epidemiología se trata un poco de eso. Casi nada es seguro 100%. Se trabaja con la confianza. O con cómo de confiable es un resultado. Cuánto podemos fiarnos de eso de lo que hablamos. Prometo mensajes sencillos.

Hay un concepto clave en esto y que a menudo no se entiende bien o simplemente se ignora. Se llama intervalo de confianza. Y este pequeño hilo va de eso.

Antes una mini introducción sobre conceptos muy básicos.

Fijaos, a menudo leemos titulares, notas de prensa (muchas) e incluso estudios, en los que se habla de pacientes o personas que han sido estudiadas para investigar sobre algo en concreto. Sé que todos estáis pensando en las vacunas de la #covid19 ahora… Pero #notodoesCovid.

Pensad una cosa: si hay un estudio que concluye tal cosa, ese estudio ha considerado un número limitado de pacientes. Por ejemplo, en los trabajos sobre efectividad de las vacunas, estamos viendo que se incluyen (por suerte) miles y miles de pacientes ¿verdad?

Pero aún así, ¿creéis que son todos todos los que se podían incluir? NO. Y hay muchos motivos por los que esto no puede ser. Siempre voy a dejarme a alguien.

Otro ejemplo, si hago un estudio para ver de qué efecto tiene un determinado medicamento en la evolución de cierta enfermedad, ¿creéis que aun en el mejor de los casos voy a poder considerar a absolutamente todos los pacientes que tienen esa enfermedad? Obviamente NO.

Bien, pues a groso modo, todos los pts con esa determinada enfermedad, pero que por un motivo u otro, no están en mi estudio, serán la POBLACIÓN de estudio. Y aquellos que finalmente si han formato parte de mi estudio serán mi MUESTRA de estudio. Son personas ‘seleccionadas’ para participar o conformar mi estudio, que tiene el objetivo que sea.

¿Bien?

Y es en esas personas a las que yo tengo acceso y he incluido, en las que voy a medir o a estudiar características determinadas y que naturalmente varía entre ellas (variables) ¿si?

En esencia, en esto consiste la investigación. Al final, esas características han de ser resumidas, observadas de forma global, y finalmente tomadas para extraer unas conclusiones.

¿Qué problema tenemos entonces?

[Esto es simplificar mucho OJO, con fines divulgativos lo contamos así]

Pues que como hemos dicho antes, esas conclusiones, realmente están siendo enunciadas en base a los pacientes que yo he considerado en mi estudio. Pero claro, NO de TODOS los pacientes a los que podía haber tenido en cuenta.

Trabajar con muestras no tiene porqué ser un grave problema, pero hay que pagar un precio: el error de muestreo, un error que depende de la influencia del azar (por eso también se llama error aleatorio) y que en términos prácticos se traduce en la imprecisión de las estimaciones.

Aquí lo explicaba con más detalle

Cuanto más pequeña es la muestra, mayor es el posible error de muestreo, mayor es la posibilidad de que el azar explique el resultado, y, en consecuencia, mayor es la imprecisión.

Tsss, decepción… SPOILER: Aquí es donde los lumbreras que ahora se han montado al chiringuito negacionista manipulan cuando les interesa…

¿Qué se hace entonces? Fijaos, hay una cosa que se llama INTERVALO de CONFIANZA.

Antes, una pequeña puntualización.

Cuando estamos midiendo características de los pacientes o personas que estamos estudiando, podremos hacerlo con aquellas que están definidas numéricamente, por ejemplo, la edad de alguien, 30, 20, 87… años. Otras veces, estaremos midiendo cosas como el tener por ejemplo la tensión arterial alta. En este caso anotaríamos que SI la tiene (si es así) o que NO la tiene ¿se entiende? Es fácil. Son ‘variables’ de otro tipo, que nos cuentan cosas de esa persona, pero que no podemos registrar con un número, como la edad.

Pues bien, centrémonos en detalles o características de la gente que podemos cuantificar o comunicar con un número, por ejemplo la edad. Tenemos en epidemiología un concepto que se llama ‘parámetro’ y otro denominado ‘estadístico’. Tirando de nuestro ejemplo, el 1º hace alusión a la edad promedio de todos las personas que podríamos haber incluido en nuestro estudio (Friendly reminder: o ‘población de estudio’) y el 2º a la edad de las que SI hemos incluido (‘muestra de estudio’). Y hay otra cosa un poco compleja que se llama INFERENCIA, que son técnicas que nos permitirán estimar  el valor  de  un  parámetro  a  partir  del  valor  de  un  estadístico.

Esta  estimación puede  ser  puntual  o  bien  por  intervalo.  La  mejor  estimación  puntual  de un  parámetro  es  simplemente  el  valor  del  estadístico  correspondiente,  pero es  poco  informativa  porque  la  probabilidad  de  no  dar  con  el  valor  correcto es  muy  elevada, así que es por eso  que  se  acostumbra  a  dar  una  estimación  por intervalo,  en  el  que  se  espera  encontrar  el  valor  del  parámetro  con  una elevada  probabilidad.  Esta  estimación  recibe  el  nombre  de  estimación mediante  intervalos  de  confianza.

Pues bien,  la  estimación  por  intervalos  de  confianza  consiste  en  determinar  un posible  rango  de  valores  o  intervalo  (a;  b),  en  el  que,  con  una  determinada probabilidad,  sus  límites  contendrán  el  valor  del  parámetro  poblacional  que andamos  buscando. Para  cada  muestra  obtendremos  un  intervalo  distinto que,  para  el  X  %  de  ellas,  contendrá  el  verdadero  valor  del  parámetro.  A este  intervalo  se  le  denomina  intervalo  de  confianza.

Por último, a la  probabilidad  de  que  hayamos  acertado  al  decir  que  el  intervalo contiene  al  parámetro  se  la  denomina  nivel  de  confianza, y habitualmente se fija en un 95%. En otras palabras, El IC nos indica el intervalo de valores en el que se encontrará el valor del parámetro estimado en la población de la que deriva la muestra en la que se ha hecho el estudio, con un grado razonable de confianza.

De forma sencilla, si tuviéramos la oportunidad de realizar el mismo estudio 100 veces, del mismo modo, y calculáramos para cada uno de ellos el IC95%, tendríamos que 95 de ellos incluirían el valor poblacional y 5 no. O también, nos permite estimar entre qué valores está el valor inaccesible real de la población a partir del que podemos obtener de nuestra muestra, con una probabilidad de equivocarnos del 5%.

De forma general, cuanto más estrecho sea dicho intervalo, más precisa será la medida. Y un pequeño truco, si vamos a comparar una variable entre por ejemplo dos grupos distintos de pacientes, se calcula el IC y vemos que dicho intervalo incluye el valor 0 o nulo, NO FIAROS. El mero azar puede estar confundiendo ese resultado. No haría falta ni siquiera ver el valor p (SI, sé que alguno en este punto ya se está tirando de los pelos porque no he hablado de los dichosos valores p).

Apunte #COVID19: Esto es especialmente útil en estos días, donde hay tanto artículo circulando en el que se comparan cosas entre vacunados y no vacunados, un tratamiento frente a otro, etc. Fijaos en el IC. Si es muy amplio, desconfiad insensatos.

pD. OJO, he hecho muchas asunciones y omitido muchas cosas, porque se salen del fondo divulgativo del hilo. He puesto como ejemplo la edad, pero los IC se pueden calcular de otras medidas como proporciones, etc. Hay fórmulas para ello y programas. La idea no era esa.

Espero se haya entendido

Como siempre, si han llegado hasta aquí, el mérito no es mío sino suyo

Hasta otra

Fuentes:

https://www.elsevier.com/books/bioestadistica-amigable/martinez-gonzalez/978-84-9113-407-7

https://www.cdc.gov/eis/field-epi-manual/index.html

¿Contagian menos los vacunados para la COVID19?

Este artículo ha sido publicado en @The conversation

El pasado 6 de agosto los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. emitieron una recomendación sobre el mantenimiento de mascarillas en interiores. Se basaban en un informe en el que se hablaba de que los vacunados tenían la misma carga viral en sus vías respiratorias altas que los no vacunados. Desde entonces, la polvareda que se ha levantado al respecto ha sido considerable. Algunos han aprovechado, en un alarde de imprudencia falaz e insensata, para asegurar que, si esto es así, la utilidad de vacunarse queda en entredicho.

El informe de la discordia

En el  informe del pasado 6 de agosto, la agencia americana mostraba un estudio realizado con datos del estado de Massachusetts, en el que se analizaban 469 personas positivas en covid-19 en dicho estado y en el que un 74 % correspondía a pacientes ya vacunados. El gráfico más polémico es el que se muestra abajo.

En él se observa que en el grupo de personas vacunadas se detecta la misma cantidad de virus en la garganta y vías altas que en aquellos no vacunados. Es decir, que tienen similares cantidades de ARN viral.

La conclusión más inmediata, y de la que se han hecho eco muchos medios, es que las personas vacunadas contagian igual que las no vacunadas. Esto no es exactamente así.

Carga viral y contagiosidad

Hasta el momento, las técnicas moleculares de detección de ARN del virus a través de la tecnología de RT-PCR y los test de detección de proteínas y antígenos virales son los principales métodos de detección del virus SARS-COV-2. Su principal objetivo es el diagnóstico de pacientes infectados. Ambos presentan limitaciones y ventajas según uso, frecuencia y estado del paciente, sintomático o asintomático.

En relación con la RT-PCR, varias son las publicaciones donde se muestra que el valor de Ct, o la carga viral relativa, a nivel individual, no puede predecir la transmisibilidad del virus.

Por otro lado, los test de antígenos presentarían como principal limitación el elevado porcentaje de falsos negativos (el cual podría ser incluso mayor frente a las variantes) de los mismos durante el periodo de incubación o estado presintomático del paciente infectado según datos recientes.

Una revisión reciente analiza si las técnicas de RT-PCR y los test de antígenos podrían predecir la infectividad del virus SARS-CoV-2. Su conclusión es que, por el momento, ninguna de estas técnicas por sí solas podrían predecir la capacidad de contagio del paciente. Por lo tanto, sería necesario establecer un contexto clínico asociado a los síntomas y el tiempo de evolución para informar sobre la interrupción del aislamiento en pacientes con covid-19.

Además, sería necesario desarrollar un método sensible y rápido para detectar la presencia de virus con el fin de identificar a las personas asintomáticas y presintomáticas, que pueden tener una carga viral baja pero que aún pueden ser infecciosas. Resultados preliminares esperanzadores han sido obtenidos a partir de técnicas moleculares utilizando muestras de saliva.

Vacunas intramusculares e intranasales

Las vacunas actuales, de administración intramuscular, actúan a nivel sistémico. Entrenan al organismo y lo dotan de instrucciones para que seamos capaces de generar defensas que nos protejan ante una posible y futura exposición al virus, una vez ya ha infectado a la persona y penetrado en el organismo. Son extraordinariamente efectivas para evitar que, aunque adquiramos el virus, este nos enferme; pero no están diseñadas para evitar que nos infectemos.

De otro mecanismo diferente son aquellas vacunas que se administran vía intranasal, como la que está desarrollando el CSIC. Estas actúan previniendo la infección en buena medida. Para ello, facilitan la expresión de cierto tipo concreto de anticuerpos, llamados IgA. Al administrar la vacuna por vía nasal, justo en la puerta de entrada del virus –la mucosa oral y respiratoria–, se generan esas IgA que neutralizan al patógeno justo antes de entrar al cuerpo. Esto previene la infección.

Esto no ocurre teóricamente con vacunas intramusculares porque actúan a otro nivel.

Nos vendrían muy bien vacunas que bloqueasen completamente la infección para que, una vez vacunados, tampoco fuéramos capaces de transmitirla o, dicho de otro modo, de ser contagiosos para otros. Esto, en mayor o menor medida (mucho menor probabilidad de que esto ocurra si estamos vacunados que si no lo estamos), sí que ocurre ahora. En China, la empresa CanSino ya tiene publicados los resultados del ensayo clínico de fase I de su vacuna aerosolizada de vector viral.

Pero no deberíamos subestimar las vacunas actuales. Ya tenemos datos preliminares de que incluso las intramusculares generan ese tipo de anticuerpos, las IgA, en saliva y mucosa oral, aunque sean más propios de las vacunas intranasales, más enfocadas a defendernos en la misma puerta de entrada del virus.

¿Es verdad que los vacunados pueden contagiar igual que los no vacunados?

A pesar de que inicialmente las vacunas que están disponibles actualmente no han sido diseñadas para prevenir la infección, ahora sabemos que todas tienen en cierta medida esa capacidad tras la pauta completa.

En un estudio realizado por el Instituto Pasteur recientemente, los investigadores han estimado que las personas no vacunadas tendrían un riesgo del orden de 12 veces superior de transmitir el virus que aquellos que sí se han vacunado.

En otro estudio, realizado en Estados Unidos con 204 sanitarios que atendían a pacientes en primera línea y que fueron positivos, las vacunas de ARNm fueron altamente efectivas en prevenir la infección por SARS-CoV-2. Solo se detectaron 5 casos en personas completamente vacunadas, quienes mostraron una menor carga viral, magnitud de los síntomas y duración de la enfermedad con respecto a los parcialmente vacunados o no vacunados.

En esta línea, un trabajo del Imperial College de Londres (Reino Unido), en una situación de variante delta mayoritaria, las personas completamente vacunadas tendrían una reducción del 50-60 % del riesgo de infección (incluso asintomática) frente a no vacunados.

Aquí en España, un estudio realizado entre personal sanitario y sociosanitario, las personas vacunadas mostraron una reducción del riesgo de infectarse de entre 80-90 %.

Asimismo, en Holanda, una investigación realizada para analizar la efectividad de la vacuna para evitar la transmisión entre vacunados y contactos cercanos del hogar concluyó que éstas mostraban un efectividad contra la transmisión de alrededor del 70 %.

Es decir, las personas vacunadas completamente son menos contagiosas que las que no se vacunan, y además, según datos compartidos hace unos días, todavía pendientes de revisión por pares, los vacunados eliminarían de su organismo el virus de forma mucho más rápida que los no vacunados. Esto incluso en presencia de la variante delta predominante.

En otras palabras, si se ha vacunado, va a ser bastante menos contagioso para otros que si no lo ha hecho. El virus se elimina de su cuerpo más rápido. Incluso si su infección es por delta.

¿Siguientes pasos?

A la vista de los resultados observados, parece claro que las vacunas actuales, a pesar de que no estaban pensadas para ello, son capaces de evitar en cierta medida la transmisión del virus entre personas vacunadas. Hay discrepancias en los datos, seguramente debidas a las diferencias entre las poblaciones en las que se estudia este punto, las variantes circulantes, la prevalencia de vacunación y otros factores.

Se desconocen los mecanismos concretos que ocasionan este hecho. Uno de ellos podría ser la presencia de IgA en saliva y mucosa oral tras la administración, aunque no podemos estar seguros. Faltan datos para asegurarlo.

En todo caso, que seamos capaces de disminuir la transmisión entre personas vacunadas nos va a ayudar a controlar de forma más rápida la pandemia, sin menoscabo del cumplimiento de otras medidas como el uso de mascarillas en interiores, ventilación y otras medidas no farmacológicas.

No olvidemos que las medidas que tomamos tienen un carácter aditivo, es decir, sus efectos se van sumando. A pesar de la extraordinaria utilidad de las vacunas como herramienta de control de la pandemia, el porcentaje global de vacunación aún debe subir más. No olvidemos que estamos en una etapa de la pandemia en la que la variante delta, mucho más transmisible y con una dominancia dirigida sobre todo por su diseminación desde asintomáticos y/o presintomáticos, nos obliga a estar vigilantes y proactivos. Si queremos acabar con esta pandemia, debemos proporcionar acceso a las vacunas a países y zonas sin esa posibilidad en la actualidad.

Una visión global. Sars-Cov2, vacunas, delta, inequidades y dosis extra

Para el que quiera dejo este recurso en formato pdf

El SARS-CoV-2 no es como el virus de la gripe, el campeón de la variabilidad. El virus causante de la covid-19 tiene una capacidad de mutación limitada. Y cuando surgen variantes nuevas, éstas han de ser viables. Concretamente, la variante Delta cuenta con dos mutaciones relevantes L452R, P618R. Es mayoritaria en Reino Unido, donde alcanza el 99% de prevalencia entre las variantes circulantes, y por supuesto en India, donde se identificó inicialmente en diciembre de 2020. Hoy es mayoritaria en muchos países y en nuestro país también.

Delta es más transmisible. Aunque se desconocen los mecanismos, es un hecho objetivable que, por lo que sabemos a día de hoy, esta variante es más transmisible que la Alpha (entre 40-60%) según datos de la agencia europea de control de enfermedades (eCDC). Según estimaciones, su Re se sitúa en torno 5-8. Es más transmisible que el linaje original pero menos que otros virus como el sarampión.

Además, ocasiona una carga viral en la persona infectada del orden de 1000 veces mayor que la variante anterior dominante, la Alfa, y un periodo de contagiosidad más prolongado.

¿Qué implicaciones tiene eso?

Para empezar, que la inmunidad de grupo no podrá alcanzarse con un 70% de la población vacunada.

Casi con toda seguridad, debido a varios factores, la inmunidad de grupo tal y como la conocemos en otras enfermedades infecciosas no pueda alcanzarse como tal y quizá debamos centrarnos en controlar funcionalmente la epidemia. Esta alta transmisibilidad (y por tanto con Re mayor), el hecho de que las vacunas disponibles no bloquean la transmisión por completo, que no sabemos con seguridad la duración de la inmunidad proporcionada por las vacunas y/o inmunidad natural, la disparidad en la distribución y administración de dichas vacunas, o la mayor interrelación social, serían los principales factores que influyen en este concepto. Pero ojo, no perdamos de vista que la inmunidad de grupo busca esencialmente proteger a los vulnerables y a los que no se pueden vacunar mediante la inmunización del resto, y esto, con estas vacunas si podemos conseguirlo.

No tenemos pruebas sólidas de que la enfermedad que causa esta variante del virus sea más grave ni que se relacione con mayor mortalidad. Aunque aún no contamos con datos sólidos, un estudio reciente que evaluó el riesgo de ingreso hospitalario en Escocia informó que la hospitalización es dos veces más probable en personas no vacunadas con Delta que en personas no vacunadas con Alfa.

¿Son útiles las vacunas que tenemos para Delta?

En lo relativo a la efectividad de las vacunas con esta variante, hay que decir que es buena con la pauta completa, aunque se ve disminuida un poco respecto a la original. Entiéndase bien esto. Las vacunas sirven para el propósito para el que fueron pensadas de forma adecuada. Esta variante NO ‘escapa’.

Si que se ha comprobado que una sola dosis es insuficiente. Según un estudio del PHE (Public Health England) reciente, la vacuna de Pfizer-BioNTech fue solo un 33% efectiva contra la enfermedad sintomática causada por la variante Delta tres semanas después de la primera dosis.

De hecho, hemos visto incluso que vacunas aún pendientes de autorización en Europa, como la de Novavax muestran una alta eficacia para variantes diferentes a la original y que hace unos meses eran miradas con mucha preocupación, como la sudafricana. Y datos recientes sugieren que espaciar en el tiempo las dosis de la vacuna de AZ podría ser una estrategia válida para aumentar la generación de anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2, incluyendo la variante Delta.

Por tanto, la prontitud con la que vacunemos al mayor número de personas, incluyendo los más jóvenes, es vital para evitar fallecimientos por la variante Delta y por cualquier otra, ya que las vacunas de las que disponemos, con pauta completa en el caso de aquellas de doble dosis, ofrecen una alta protección.

Por otro lado, vacunar reduce la circulación del virus. De hecho, datos recientes confirman que el hecho de no vacunarse duplica el riesgo de contagio dentro de los hogares. Y además, proporcionan una inmunidad que parece a día de hoy muy duradera en el tiempo, aunque aún no se puede saber con seguridad si será permanente.

Las vacunas actuales, administradas por vía intramuscular, no impiden que una persona vacunada pueda adquirir el virus y contagiar a otros, esto ocurre. Fueron diseñadas para prevenir la gravedad, hospitalización y la mortalidad. Pero la infección comienza cuando las personas inhalan o ingieren el virus por la nariz o la garganta. Y para atajar la infección en esa ‘puerta de entrada’ y bloquear teóricamente la transmisión por completo necesitaríamos vacunas intranasales, como algunas ya en marcha.

En todo caso, parece que con las intramusculares que ya tenemos, algunos anticuerpos si que parecen estar presentes en las secreciones nasales y la saliva, probablemente uno de los motivos por lo que estas vacunas disminuyen la probabilidad de infección. Porque efectivamente, hoy sabemos que estar completamente vacunado disminuye mucho la probabilidad de infectarse y que además, el virus se elimina de forma más veloz que en no vacunados. Pero como se ha dicho, las vacunas no evitan por completo que la persona se infecte, pero si se ha visto en varios estudios (https://t.co/eWg6YqDLYx?amp=1; https://t.co/IXmDkeOlWk?amp=1; https://t.co/fuX9TJpraH?amp=1; ) que se reduce mucho la probabilidad de que esto ocurra. Y no sólo eso, protege de una posible reinfección en personas que han superado la enfermedad.

Y lo más importante, con Delta, las vacunas siguen protegiendo muy bien de desarrollar una enfermedad grave y de morir.

¿Va a hacer Delta que tengamos que plantear una tercera dosis?

Por el momento no.

Parece poco probable que vaya a ser necesario para la población general, sobre todo después de salir a la luz algunos datos que hablan de una duración permanente de la inmunidad conferida. Aunque es pronto para afirmarlo.

En algunos grupos concretos de pacientes, por ejemplo, en las personas mayores (con deterioro gradual del sistema inmunológico provocado por el avance natural de la edad) o aquellos pacientes inmunodeprimidos, ya sea por tratamientos farmacológicos o por alguna enfermedad, descartar una posible tercera dosis parece aventurado todavía.

De hecho, hay bastantes datos ya que apuntan a que estas personas no responden de forma adecuada a la vacuna y que se beneficiarían de una tercera dosis.

Sabemos que estos pacientes están en una situación de mayor riesgo de contraer la COVID-19 así como de tener un peor pronóstico en caso de infectarse. A pesar de que puede que la respuesta a la vacuna esté disminuida en estos pacientes, podría protegerles en cierta medida de desarrollar una enfermedad grave, hecho muy relevante. Además, como sabemos que son seguras y que no ocasionan problemas, más razón para recomendarlas.

Por otro lado, se ha visto que, en ciertas ocasiones, en estos pacientes el virus puede permanecer replicándose un tiempo más prolongado de lo habitual, favoreciendo la aparición de variantes con más capacidad de escape a la inmunidad. Se ha descrito incluso un caso de un paciente con leucemia en el que el virus persistió en su organismo hasta 197 días después del diagnóstico, sin ocasionar síntomas, y desarrollando cambios mayores en su estructura.

¿Qué hacemos entonces?

  1. Necesitamos incentivar la vacunación más aún. En España estamos en la senda.

https://ourworldindata.org/covid-vaccinations#what-share-of-the-population-has-been-fully-vaccinated-against-covid-19

  • Necesitamos vigilar: Diagnosticar, secuenciar, rastrear, y aislar cuando sea necesario.
  • Necesitamos mantener precauciones aún un tiempo más. No creo que volvamos a marzo de 2020, estamos viendo la luz, pero aún hay que ser precavidos. Quizá usar mascarillas en interiores, incluso estando vacunados, sea sensato. Las vacunas disminuyen en buena medida la transmisión pero su verdadero potencial está en evitar enfermedad, hospitalización y muerte. Especial cuidado en inmunodeprimidos.

En un mundo globalizado e interconectado, con un virus que viaja con tanta facilidad entre personas, todo lo que no sea un abordaje global de la pandemia no conducirá a una solución de la situación. Esta ocasión nos obliga a ser humildes, a reconocer que aún estamos aprendiendo y a aprender de los errores. De poco sirve vacunar mucho en algunas zonas mientras en otras, países empobrecidos o de renta baja, apenas reciben unas dosis. Es la pandemia dentro de la pandemia.

¿Qué cambia la variante Delta del SarsCov2 en Salud Pública?

Delta es más transmisible, ya hemos hablado de ello

https://theconversation.com/la-variante-delta-del-sars-cov-2-alerta-pero-no-alarma-163530

Según estimaciones, su Re se sitúa en torno 5-8 (ESTIMACIÓN). Es más transmisible que el linaje original pero menos que otros virus como el sarampión.

¿Qué implicaciones tiene eso? Pues que la inmunidad de grupo no podrá alcanzarse con un 70% de la población vacunada.

Más aquí

No tenemos pruebas sólidas de que la enfermedad que causa esta variante del virus sea más grave ni que se relacione con mayor mortalidad.

La efectividad de las vacunas es buena con la pauta completa, aunque se ve disminuída un poco respecto a la original. Entiéndase bien esto. Las vacunas sirven IGUAL. NO ‘escapa’

¿Entonces?

Necesitamos incentivar la vacunación más aún En España estamos en la senda.

Necesitamos vigilar: Diagnosticar, secuenciar, rastrear, aislar.

Mantener mascarillas en interiores, incluso estando vacunados. Las vacunas disminuyen en buena medida la transmisión pero su verdadero potencial está en evitar enfermedad, hospitalización y muerte. Seamos precavidos. Especial cuidado inmunodeprimidos.

Va a hacer Delta que tengamos que plantear una tercera dosis? NO. Puede que haya que plantearla en inmunodeprimidos y otros grupos pero no por Delta. Y no en población general de momento.

Informe de @CDCgov sobre Delta (30/7/2021). Barnstable County, Massachusetts.

*Resumen* 90% Delta 469 infecciones, 346 (74%) entre completamente vacunados (16% J&J, 46% Pfizer, 38% Moderna).

Las cantidades de virus en la nariz/garganta de personas VACUNADAS parecen ser similares a las NO VACUNADAS. -4(1.2%) de los vacunados->atención hospitalaria. -2 con enfermedades previas -0 muertes

#VaccinesWork Como decíamos arriba: Mascarilla en interiores, incluso en vacunados.

Para que no se mal entienda el tuit anterior, una aclaración. Está de sobra demostrado que los vacunados transmiten menos que los no vacunados. Ese gráfico habla de valores CTs, que no se pueden relacionar con transmisibilidad.

Y para el que quiera, una explicación más detallada de lo que se dice arriba.

Interaccicones farmacológicas y COVID19

Esta entrada resume y comenta un artículo publicado por nuestro grupo de investigación de la UGC Farmacia del Hospital de Valme de @AGSSurSevilla en colaboración con Enf. Infecciosas y con cracks como @morilloverdugo@lola_cantudo@japineda_@EnriqueCM92@juan_jms@franciscolao96

Al inicio de la pandemia se usaban fármacos como HCQ, lopinavir/ritonavir, azitromicina, etc; Luego han resultado ser poco útiles.

En este trabajo hemos analizado si esos tratamientos produjeron interacciones con otros que el paciente recibía para sus patologías noCovid u otros que necesitara durante el ingreso y si hay algún factor que predisponga a su desarrollo.

Analizamos un total de 174 pts, con una mediana de edad de 67 años. Muy en la línea de los estudios de inicios de la epidemia, donde la plobación de edad avanzada era la más afectada. Casi la mitad hipertensos, que luego vimos que era factor de mal pronóstico para la #COVID19

Fijaos la prevalencia de uso de algunos fármacos usados. Casi en todos los pacientes (97.1%) se usó la HCQ, y en el 62.4% la combinación de lopinavir/ritonavir (terapia usada en VIH y que se pensaba podría servir la para el #SARSCoV2. Luego vimos que no.

Los estudios hasta el momento sobre tocilizumab o anakinra como inhibidores de interleucinas y por tanto útiles en la por entonces famosa cascada de citocinas, no eran muy concluyentes.

https://t.co/TVi4erHUPz?amp=1

https://t.co/TVi4erHUPz?amp=1

https://www.thelancet.com/journals/lanrhe/article/PIIS2665-9913(20)30164-8/fulltext

l tener una muestra de pacientes con alto % de hipertensos, los pts seguían recibiendo su tratamiento, con ACEIs (23.4%) o “sartanes” ARBs (19.4%).

Apunte: Se consideraron interacciones “reales”, entre fármacos para la Covid19 y otros que recibían durante la estancia en el hospital. Y también “potenciales”, con medicamentos que el pte ya recibía en casa por otros motivos.

La herramienta para chequear interacciones que se usó fue la que facilita la Universidad de Liverpool. Se clasifican los fármacos por colores, (rojo, ambar, amarillo y verde, de + a – gravedad ).

Del total de 174 pts, en 152 (87.4%) se identificó algún tipo de interacción farmacológica. Es una proporción muy alta. Y más, del total de pacientes, el 82.8% (144) tuvieron al menos una interacción entre los medicamentos que tomaron para ‘tratar’ la COVID19 y su tto habitual. De forma individual, identificamos un total de 417 interacciones entre fármacos usados para tratar la #COVID19 durante la hospitalización y otros medicamentos que los pts recibían durante su estancia en el hospital.

Y otras 105 interacciones relacionadas con fármacos que los pts tomaban por sus enfermedades de base. Y ojo, del total de interacciones (417) 43.2% (180) asociadas al tratamiento con lopi/rito 52.9% (221) con hidroxicloroquina.

a principal consecuencia observada de estas interacciones fue el aumento del intervalo QT, en 232 de las 417 interacciones (55.6%), fundamentalmente debido a la HCQ, como ha sido documentado ya anteriormente.

En nuestro estudio, los fármacos más habituales asociados con DDI reales y potenciales fueron diuréticos, analgésicos, betabloqueantes, fármacos utilizados en diabetes y agentes antitrombóticos.

OJO: la combinación de fármacos con interacción clínicamente relvante y contraindicada fue la suma de metamizol+HCQ. En la medida de lo posible, y para evitar toxicidad hematológica esta combinación debería evitarse.

Los fármacos concomitantes con interacciones asociadas más frecuentemente son los mostrados en este gráfico radar, con mayoría de fármacos con efecto cardiovascular (45.6%).

Además, concretamente fueron L/r e HQC los más relacionados con interacciones clínicamente relevantes (49.5 y 34% respect.)

Además, indentificamos a variables de riesgo para el desarrollo de interacciones, el Charlson index OR 1.34 (IC 1.02–1.76) y el nº de fármacos prescritos durante el ingreso (OR 1.42, 95% IC 1.12–1.81). El modelo ajustado tenía un poder predictor moderado-alto (AUC 0.86).

En otras palabras, por cada fármaco prescrito la probabilidad de ocurrencia de interacción es 1.42 veces más probable.

EL diseño retrospectivo, el bajo N y no haber analizado la relación entre interacciones y resultado clínico son limitaciones a reconocer.

Resumiendo, la urgencia de los primeros momentos fue tremenda y se emplearon tratamientos que se creían eficaces (luego se vió que no lo eran). Hay que ser exquisitos con la seguridad de la farmacoterapia. Debe servirnos para estar alerta a estas cuestiones.

Epidemiología y dinámica de transmisión II

Continuación de la entrada anterior

Epidemiología y dinámica de transmisión

-Inmunidad y susceptibilidad. Es importante tener en cuenta que el grado de enfermedad de una población depende del equilibrio entre el nº de personas susceptibles o que pueden enfermar y el de inmunes o que no están en riesgo. La susceptibilidad viene o bien porque se ha pasado la enfermedad y el sistema inmunológico ha hecho su trabajo y ha generado anticuerpos y células protectoras o porque se ha sido vacunado.

https://t.co/5JJ8x2KDk1?amp=1

Obviamente, si toda la población fuese inmune no habría pandemias ni brotes puntuales. Lo que ocurre es que en algún punto en el equilibrio entre susceptibilidad e inmunidad, la cosa se tuerce, y éste se desplaza hacia la susceptibilidad aumenta la probabilidad de un brote.

Un ejemplo (la historia de la epidemiología está llena de ellos) es el del joven médico Peter Ludwig Panum y cómo observó que el sarampión se presentaba de forma epidémica en las islas Feroe, en el siglo XIX, al darse cuenta de que esto era ocasionado cuando personas infectadas entraban en contacto con población aislada y susceptible.

https://t.co/VpK5bkNthH?amp=1

-Inmunidad grupal: Una buena definión sería como la “resistencia” de un grupo de personas al ataque de una enfermedad a la que una gran proporción de miembros del grupo son inmunes.

Sobre esto ya escribí con anterioridad (enlace en tuit siguiente). Para resumir diremos que la inmunidad de grupo, en condiciones ideales, se produce cuando una proporción de personas lo suficientemente grande es inmune (por enfermedad superada o vacunación) y la probabilidad de que una persona infectada tenga un contacto efectivo con otra susceptible, dismunye, y por tanto la epidemia tiende a autolimitarse. Esto es complejo, y la inmunidad colectiva o grupal depende de varios factores (contagiosidad del patógeno entre otras) y asume ciertas condiciones que no siempre se cumplen. Por eso os recomiendo este artículo muy bueno de revisión.

https://t.co/NpWIbfKS8M?amp=1

Para más información sobre inmunidad grupal y #COVID19 hace unos meses escribí esto en @Conversation_E

https://t.co/BzBIOWCeJ7?amp=1

-Periodo de incubación. Es el intervalo entre la adquisición de la infección y la aparición de síntomas reconocibles. De otro modo, es el tiempo que el microorganismo ‘necesita’ para multiplicarse lo suficiente como para que se produzca enfermedad clínica. El perido de incubación es importante también porque puede determinar el tiempo durante el cual mantenemos a la personas infectada aislada del resto. Lo ideal es aislar a una persona hasta que ya no sea contagiosa para el resto ¿verdad?

Si la persona está visiblemente enferma, por lo general tenemos un signo claro de contagiosidad. El problema viene, y esto lo hemos visto con la #COVID19 , antes de que haya síntomas (cuando los hay), durante la incubación, tiempo durante el cual la persona puede contagiar pero no es tan visible. De ahí la importancia del rastreo de contactos, de conocer duración del periodo de incubación y de contagiosidad, etc.

https://t.co/pX6mIuIZCj?amp=1

https://t.co/ha8ozulfO4?amp=1

Volvemos. Naturalmente, el periodo de incubación no es el mismo para todas las enfermedades, y para la misma lo habitual es que tengamos un rango de periodos de incubación, no es número de días exacto.

En septiembre de 2012, en Arabia Saudí se notifica por 1a vez una enfermedad respiratoria aguda grave con síntomas como la tos, fiebre y dificultad respiratoria.

Se demostró que el patógeno era el coronavirus del síndrome respiratorio de oriente medio (MERS-CoV), con un periodo de incubación de ntre 5 y 6 días, y proveniente probablemente de camellos infectados en la península arábiga y que se propaga por contacto de persona-persona.

-Tasa de ataque La tasa de ataque es útil para comparar el riesgo de enfermedad en grupos con exposiciones diferentes. Se define como el cociente entre el número de personas enfermas que están en riesgo y el número de personas en riesgo, en un determinado periodo de tiempo.

La tasa de ataque es útil para comparar el riesgo de enfermedad en grupos con exposiciones diferentes. Se define como el cociente entre el número de personas enfermas que están en riesgo y el número de personas en riesgo, en un determinado periodo de tiempo. Se utiliza con mucha frecuencia para comparar el efecto de una epidemia en distintas zonas geográficas, bien dentro de un mismo país o entre distintos países, como medida de las consecuencias de las intervenciones realizadas por las autoridades sanitarias.

Por lo general el t no se considera en la TA porque la exposición es común y la enfermedad aguda; suele conocerse el tiempo que pasa hasta que aparecen la mayoría de los casos tras la exposición. La persona que adquiere la enfermedad a partir de la exposición es el caso 1º.

Una persona que adquiere la enfermedad tras la exposición a un caso primario se llama caso secundario. Así la TA sec. será la TA en personas susceptibles que han estado expuestas a un caso primario.

xplorando la ocurrencia de la enfermedad Cuando parece que una enfermedad ocurre más frecuentemente que lo que podría considerarse un nivel endémico hay que preguntarse: -Quiénes son los afectados -Cuándo ocurrió la enfermedad -Dónde surgen los casos.

Quién? Las características del hospedador humano se relacionan con el riesgo de enfermedad, tanto no modificables como edad o sexo como otras que si lo son como hábitos (tabaquismo). Cuándo? Algunas enfermedades se producen con cierta periodicidad. En muchas ocasiones el patrón varía con la estación de forma que por ej. la diarrea es más observada en verano y las infecciones respiratorias en invierno.

Dónde? La enfermedad no se distribuye aleatoriamente en el tiempo y espacio. Un buen ejemplo es el VNO (West Nile) Os dejo hilo de @Virusemergentes y @ligero999 por si queréis saber más de esta enfermedad

https://twitter.com/ligero999/status/1298742231407505408?s=20

https://t.co/sT2JpsJTdi?amp=1

Y hasta aquí Como siempre digo, si han llegado hasta aquí, el mérito no es mío sino suyo Gracias

Epidemiología y dinámica de transmisión

“Tengo seis sirvientes honestos (me enseñaron todo lo que sé). Sus nombres son qué, por qué, cuándo, cómo, dónde y quién”.

Las enfermedades humanas no se originan de la nada. Se originan por la interacción entre el hospedador, el agente causante y el ambiente. Salvo algunas, con origen principalmente genético, la mayoría de las enfermedades se deben a la interacción entre factores genéticos, conductuales y ambientales.

Hay que decir que muchos de los principios que subyacen en la transmisión de las enfermedades, se demuestran mejor usando de ejemplo las enfermedades infecciosas, aunque también son aplicables a otras de origen no infeccioso.

Clásicamente, la enfermedad se ha descrito como resultado de la triada epidemiológica, o interacción entre el hospedador humano, el agente infeccioso o de otro tipo y el ambiente que favorece la exposición. A veces hay un vector, como el mosquito o garrapata.

Además, el hospedador deberá ser susceptible, hecho que está determinado por factores genéticos, nutricionales, inmunológicos o de comportamiento.

-Modos de transmisión: Las enfermedades pueden transmitirse directa o indirectamente. Un ejemplo de transmisión directa sería el contacto directo, como en las enfermedades de transmisión sexual (virus del papiloma humano, sífilis, gonorrea, etc).

La indirecta puede producirse a través de un vehículo común, como el aire (gripe y COVID19) o agua contaminada, o a través de un vector.

https://t.co/shZ6mJU0jW?amp=1

Los microorg. se propagan de formas varias, y el potencial de propagación y de causar brotes dependerá de las características de cada agente, como su tasa de crecimiento, la vía de transmisión de una persona a otra y la cantidad de personas susceptibles.

Las superficies del cuerpo humano sirven de puerta de entrada o lugares de infección y diseminación microbiana. Los más frecuentes serían el tracto alimentario, la piel (estreptococos, estafilococos y hongos), conjuntiva, vía respiratoria o urogenital.

La piel no es puerta de entrada exclusiva de muchos de estos microorganismos. Además, las infecc. pueden adquirirse por + de una vía. Las mismas vías sirven de entrada de agentes no infecciosos como toxinas ambientales que podrán ser ingeridas, absorbidas o inspiradas.

-Estado de portador: Un portador es un individuo que alberga el organismo pero que no está infectado (no hay evidencia de una respuesta de anticuerpos) o no muestra evidencia de enfermedad clínica.

Esta persona aún puede infectar a otras, aunque la infectividad es generalmente menor que con otras infecciones. El estado de portador puede ser de duración limitada o puede ser crónico y durar meses o años.

Uno de los ejemplos más conocidos de portadora a largo plazo fue Mary Mallon, más conocida como “Typhoid Mary”, que portaba Salmonella typhi y murió en 1938. Durante un período de muchos años, trabajó como cocinera en el área de la ciudad de Nueva York, pasando de un hogar a otro con diferentes nombres. Se consideró que había causado al menos 10 brotes de fiebre tifoidea que incluyeron 51 casos y 3 muertes.

https://t.co/3NIPsZgAZL?amp=1

-Endémico, epidémico y pandémico: Se entiende por endémico la presencia o aparición habitual de una enfermedad en una zona geográfica determinada. Existe un número usual o esperado de casos de una enfermedad en un área geográfica o una población específica.

pidémico se entendería como la aparición de una enfermedad en una zona con una frecuencia superior a la normal y originada desde una fuente común o propagada. Existe un aumento inusual del nº casos de una det. enf. en una población específica, en un periodo de tiempo determinado.

Pandemia se define como la epidemia que se distribuye de forma mundial o global.

Para que se declare el estado de pandemia se tienen que cumplir 2 criterios: que la epidemia afecte a + de un continente y que los casos de cada país sean provocados por trasmisión comunitaria.

Recordar que hay otras pandemias, actualmente eclipsadas por el @COVID19 como son las del VIH

-Brotes de enfermedad: Aumento repentino y rápido del nº de casos en una población. Conviene saber si tenemos una exposición a vehículo común, es decir, todos los casos identificados han sido expuestos al mismo factor. Los casos se limitan a personas que compartieron la exposición. Sirva de ejemplo un brote causado por alimento contaminado que han consumido un grupo de personas. En este caso se trataría de una exposición única. Aunque podría ser múltiple, periódica o continua (por ej. fuga en una tubería que vierte agua contaminada al suministro general). Seguro que todos recordarán el brote de listeriosis a cuenta de un alimento en mal estado.

Para saber más sobre Listeria les dejo este hilo de mi amigo @ligero999

En los centros sanitarios, las formas más comunes de sospechar un brote son a través de las actividades rutinarias de vigilancia, que detectan un aumento de incidencia inesperado, o a través de alertas que generan los propios trabajadores sanitarios, anto en la clínica como en el laboratorio ante casos especiales o más numerosos delo normal. A nivel hospitalario por ejemplo, las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria suponen un enorme consumo de recursos y morbimortalidad, por lo que la investigación de un brote es fundamental para su control y eliminación.

https://t.co/zr42CAp6Aw?amp=1

https://t.co/K6cxPujPet?amp=1

Epidemiología de enfermedades transmitidas por el aire. Gripe y Covid19

Las enfermedades trasmitidas por el aire son las que se trasmiten de persona a persona, por inhalación de partículas, más o menos grandes, que viajan por el aire.

Normalmente, aunque hay excepciones (todos debiéramos ya de saber alguna) esta vía de trasmisión requiere de cierta proximidad entre las personas para que se produzca el contagio.

La trasmisión aérea es una vía estresante y difícil para el microorganismo puesto que el aire no cuenta con nutrientes y humedad que permitan una supervivencia prolongada.

Muchos patógenos son trasmitidos en gotas al hablar, toser o respirar, siendo especialmente “eficaces” en esto los aerosoles por la gran velocidad a la que se emite, reduciendo mucho el tiempo de ‘viaje’ y por tanto la desecación se minimiza mucho.

Ejemplos de enfermedades bacterianas que usan la vía aérea para su transmisión son la difteria (Corynebacterium diphteriae), neumonía (Streptococcus pneumoniae), tuberculosis (Mycobacterium tuberculosis), tos ferina (Bordetella pertussis), meningitis (Neisseria spp.).

Enfermedades víricas con esta vía de trasmisión serían la varicela (virus varicela-zoster), rubeola, sarampión, gripe, VRS o #SarsCov2.

La importancia epidemiológica de estas enfermedades radica sobre todo en su alta morbilidad, fácil contagio y existencia de diferentes serotipos, lo que ocasiona un elevado consumo de recursos sanitarios.

En estas enfermedades, hay implicados factores ambientales y sociales, como el hacinamiento, que favorece enormemente la transmisión y el contagio. En lo relativo a la prevención, las medidas fundamentales a tomar son una buena información a la población sobre los mecanismos de transmisión, evitar aglomeraciones y hacinamiento, usar medidas higiénicas como el uso de mascarillas durante el periodo infectivo, aislamiento de pacientes infectados, o ventilación de lugares de interior o cerrados. Hoy hablaremos de gripe y de COVID19.

Gripe (Virus Influenza)

El virus influenza (gripe) infecta a varias especies de aves y mamíferos, aunque las personas normalmente (hay excepciones) sólo se infectan con cepas humanas.

Además, existen diferencias significativas en la organización genética, la estructura, en los tipos de huéspedes a los que afectan y en las características clínicas y epidemiológicas entre los tres tipos de virus.

Sin embargo, los tres tipos de virus comparten ciertas características que son fundamentales en su comportamiento biológico, e incluyen la presencia de una envoltura de importancia crítica en la penetración y la salida de las células .. y un ARN monocatenario segmentado de polaridad negativa (opuesto al sentido del ARN mensajero). La nomenclatura estándar para los virus influenza incluye el tipo de influenza, el lugar del aislamiento inicial, la designación de la cepa y el año del aislamiento.

Por ej, el virus influenza A aislado por Francis de un paciente en Puerto Rico en 1934 se nombra cepa A/Puerto Rico/8/34, o a veces llamado “PR8”.

Los virus influenza A son a su vez subdivididos en 2 subtipos en función de su actividad frente a hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA) (Por ejemplo H1N1 o H3N2).

Los virus de la gripe A se clasifican en subtipos en función de las combinaciones de dos proteínas de su superficie: la hemaglutinina (HA) y la neuraminidasa (NA). Los subtipos actualmente circulantes en el ser humano son el A(H1N1) y el A(H3N2). El A(H1N1) también se conoce como A(H1N1)pdm09, pues fue el causante de la pandemia de 2009 y posteriormente sustituyó al virus de la gripe estacional A(H1N1) que circulaba hasta entonces. Todas las pandemias conocidas han sido causadas por virus gripales de tipo A. Los virus de tipo B no se clasifican en subtipos, pero los circulantes actualmente pueden dividirse en dos linajes B/Yamagata y B/Victoria.

Se presenta en brotes más localizados aunque en ocasiones la morbimortalidad asociada no es despreciable.

Los virus de tipo C se detectan con menos frecuencia y suelen causar infecciones leves, por lo que carecen de importancia desde el punto de vista de la salud pública. Los virus de tipo D afectan principalmente al ganado y no parecen ser causa de infección ni enfermedad en el ser humano.

-Vía de transmisión de la gripe: fundamentalmente por vía aérea mediante gotas que se emiten al hablar, toser o estornudar y que alcanzan a una persona susceptible. Aunque con menos frecuencia, también se sabe de posible trasmisión a través de contacto directo, por ejemplo al tocar con las manos una superficie contaminada y luego se lleva a nariz o boca.

Os dejo el informe más reciente de los @ECDC_EU sobre vigilancia, caracterización, análisis filogenético y demás de influenza en Europa.

-Trasmisibilidad e infecciosidad. El periodo de transmisión comienza desde aprox. un día antes del inicio de los síntomas hasta ente 3 y 7 días después, de manera que puede ocurrir la trasmisión desde personas asintomáticas a otras susceptibles.

-Epidemiología: Los brotes de gripe estacional se producen todos los años, con un promedio de unos 3.5-4 millones de casos sólo en España. Os dejo el informe más reciente.

-Vigilancia epidemiológica. Son diversos los organismos que realizan vigilancia estrecha de la evolución de las epidemias de gripe. En España se realiza desde la RENAVE del CNE (Centro Nacional de Epidemiología).

El principal objetivo es caracterizar y aislar los virus de la gripe circulantes lo cual ayuda a confeccionar la vacuna del año siguiente, y que incluirá las cepas que con más probabilidad estarán en circulación.

-Medidas de prevención: Son aplicables a otras enfermedades de trasmisión aérea e incluyen medidas higiénicas como el lavado de manos, evitar el contacto con personas enfermas, uso de mascarillas o el uso de antivirales como oseltamivir en personas de especial riesgo.

COVID19 (virus SarsCov2)

Los coronavirus son miembros de la subfamilia Orthocoronavirinae dentro de la familia Coronaviridae (orden Nidovirales).

Esta subfamilia comprende cuatro géneros: Alphacoronavirus, Betacoronavirus, Gammacoronavirus y Deltacoronavirus de acuerdo a su estructura genética. Los alfacoronavirus y betacoronavirus infectan solo a mamíferos y normalmente son responsables de infecciones respiratorias en humanos y gastroenteritis en animales.

Hasta la aparición del SARS-CoV-2, se habían descrito seis coronavirus en seres humanos (HCoV-NL63, HCoV-229E, HCoV-OC43 y HKU1) que son responsables de un número importante de las infecciones leves del tracto respiratorio superior en personas adultas inmunocompetentes pero que pueden causar cuadros más graves en niños y ancianos con estacionalidad típicamente invernal.

Comparte 7 proteínas no estructurales con el virus causante del SARS-CoV (82% de identidad de nucleótidos con SARS-CoV ) y penetra en la célula empleando como receptor a la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE-2), una exopeptidasa de membarana presente en riñón, ulmones y el corazón.

Es de transmisión zoonótica y tiene preferencia por vías respiratorias bajas y altas.

-Vía de transmisión entre personas.

El SARS-CoV-2 puede transmitirse de persona a persona por dif. vías, siendo la principal mediante el contacto y la inhalación de las gotas y aerosoles respiratorios emitidos por un enfermo en periodo infectivo.

Así lo indican el @CDCgov Y aunque tardó bastante en declararlo así, la OMS.

El contagio mediante superficies contaminadas o fómites, inicialmente considerado como importante, ha ido perdiendo peso con la evidencia disponible. Ahora mismo, todo parece indicar que en condiciones reales, con los métodos de limpieza y desinfección recomendados, la transmisión mediante fómites sería muy poco frecuente

https://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(20)30883-5/fulltext

https://www.clinicalmicrobiologyandinfection.com/article/S1198-743X(20)30286-X/fulltext

https://www.nature.com/articles/d41586-021-00251-4

Otras vías de trasmisión minoritarias son la vertical madre-hijo aunque en los casos en los que ocurre, se considera que se produce por el contacto estrecho entre ellos tras el nacimiento.

-Trasmisibilidad e infecciosidad.

En esto ha habido mucha controversia. Actualmente, podemos considerar que aprox., desde 3 días antes del inicio de los síntomas hasta unos 8-10 después se considera al enfermo como contagioso.

Pero sabemos que hay personas que se infectan y no desarrollan síntomas. Y que pueden contagiar a otros. Éste ha sido uno de los caballos de batalla de esta pandemia.

Necesitamos identificar y aislar a esas personas infectivas y sin síntomas.

Hasta aquí por hoy, Si han llegado al final, el mérito no será mío sino suyo. Abrazos

¿Qué sabemos a día de hoy de la variable Delta del SarsCov2? ¿Hay motivos para la alarma?

La variable Delta o anteriormente conocida como india, (B1672) cuenta con dos mutaciones relevantes L452R, P618R Parece más transmisible (entre 40-60%) según datos del @ECDC_EU ,del 23-6-21.

Se sugiere una menor eficacia a nivel profiláctico de la combinación de monoclonales REG-COV

https://www.fda.gov/media/145611/download

Aunque su R0 actual en UK se estima en 1.44 (IC: 1.2-1.73), lejos de los alarmantes valores >5 que hemos visto.

s ya mayoritaria en UK y por supuesto en India. Y lo será en más países tomando el relevo de la Alpha (anteriormente conocida como británica B117). En EU ya supone alrededor de un 20%.

n España se han notificado casos y brotes importados y autóctonos. En las semanas más recientes con un número de muestras secuenciadas valorable supone en torno al 1%. Probablemente a día de hoy sea mayor

¿Nos tiramos de los pelos entonces como venimos haciendo con las anteriores variantes? Recordemos que ha habido (y habrá) bastantes más.

https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/variants/variant-info.html

Obviamente no. Sabemos que las vacunas funcionan. Y funcionan bien con pauta completa para absolutamente TODAS las variantes conocidas. Éste es el mensaje que debemos dar. El que hemos dado siempre.

Pero lo damos con datos en la mesa. Se ha visto en UK, donde la Delta es mayoritaria.

Tras 2 dosis (+14 días) la efectividad asciende a: Pfizer: 96% / AstraZeneca: 92%.

https://www.gov.uk/government/news/vaccines-highly-effective-against-hospitalisation-from-delta-variant

Hemos visto incluso que vacunas que aún están terminando sus ECs PIII como la de #novavax muestran eficacia alta contra VOCs como la hasta hace unos meses, apocalíptica variante sudafricana.

¿Nos relajamos entonces? Obviamente no. En una situación en la que la susceptibilidad global es alta aún, la circulación de una variante así debe ponernos en alerta, que no en alarma.

Probablemente conforme la presión selectiva sobre la transmisión aumente ya sea por una seroprevalencia mayor o por tasas de vacunación mayores el riesgo de aparición de variantes o serotipos de escape sea mayor.

Necesitamos secuenciar mucho, rastrear, y sobre todo VACUNAR de forma completa al mayor nº de personas, ¿también a adolescentes? Aquí hablaba de esto.

Probablemente vacunar a menores nos ayudaría a alcanzar más rápidamente la inmunidad de grupo PERO, en un mundo en el que en muchas zonas hay millones de vulnerables sin vacunar ¿es ético?

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S147330992100339X?s=08

Hay circunstancias de especial cuidado:

-Personas vacunadas con una sola dosis

-Personas que no se vacunan

-Pacientes inmunodeprimidos o comorbilidades predisponentes o con posible pobre respuesta vacunal

https://theconversation.com/necesitaran-algunos-pacientes-una-tercera-dosis-de-la-vacuna-covid-19-162134

¿Qué podemos hacer?

Primero CALMA Y después: más CALMA. Lo que decimos siempre

Vacunar con pauta completa

Vacunar con pauta completa globalmente

Mantener medidas no farmac. en situaciones de especial cuidado

Tenemos las herramientas, usémoslas

Epidemiología de las enfermedades vacunables y los tipos de vacunas

La vacunación es una de las actuaciones más importantes en Salud Pública y un puntal fundamental en la prevención de enfermedades infecciosas.

Los beneficios de la vacunación están fuera de toda duda. Gracias a ella se evitan millones de muertes en niños y este beneficio se extiende ya a población adulta desde hace años protegiéndolos de enfermedades como la gripe, la meningitis, la neumonía o de ciertos tipos de cáncer en la edad adulta.

Por ejemplo, la polio. Los casos provocados por poliovirus salvaje han disminuido en más de un 99%, de los 350 000 estimados en 1988 a los 33 notificados en 2018. Se han evitado más de 16 millones de casos de parálisis como resultado de los esfuerzos mundiales por erradicar la enfermedad.

La reducción de la mortalidad por enfermedades vacunables ha sido clara con el paso de los años.

https://ourworldindata.org/vaccine-preventable-diseases

En España, esta vigilancia la realiza la Red Española de Vigilancia epidemiológica (RENAVE). Aquí os dejo el último estudio de seroprevalencia , del año pasado 2020.

Para muestra un botón, el sarampión. Datos de dicho informe, donde claramente vemos la relación entre el aumento de la vacunación y la disminución de la incidencia de casos.

Por el momento en España, el % de cobertura vacunal es alto. Y digo por el momento porque aún no sabemos cómo impactará el movimiento antivacunas en este hecho.

Son múltiples los microorganismos para los que contamos con vacunas efectivas

Seguimos.

La vacunación consiste en la inducción y producción de una respuesta inmunitaria específica protectora. Es decir, estamos produciendo una respuesta similar a la inmunidad natural, pero sin que se produzca ninguna manifestación ni síntoma de enfermedad.

Por lo general, las vacunas están formadas por antígenos inmunizantes capaces de generar la producción de anticuerpos pero NO de la enfermedad.

Su mecanismo de acción se basa en la respuesta del sistema imunológico a cualquier agente extraño al organismo (o antígeno) y en la memoria inmunológica.

Hay dos conceptos importantes en lo relativo a las vacunas:

Inmunogenicidad: propiedad de las vacunas para inducir una respuesta inmunitaria detectable, es decir, cuantificable y suficiente para ofrecer protección contra la enfermedad frente a la que nos hemos vacunado

Reactogenicidad: Se refiere a la seguridad de las vacunas y se mide en función de las reacciones adversas locales o sistémicas que podrían presentarse en el individuo vacunado tras la administración.

Hablemos un poco de la clasificación de las vacunas:

Microbiológicamente tendremos varios según el tipo de antígeno. Así tendremos bacterianas, como la de la tos ferina. Fiebre tifoidea, cólera, etc; víricas, como la de la varicela, fiebre amarilla, polio, paperas, rotavirus, etc; o polisacáridas, como meningococo o neumococo.
En el esquema adjunto, extraído de https://www.nature.com/articles/s41577-020-00479-7.pdf se observan a día de hoy qué tipos existen según la tecnología empleada y año de introducción.

Según el tipo de ‘fabricación’ podremos tener vacunas.

-Atenuadas: son microorganismos vivos con capacidad antigénica pero que han perdido su virulencia como resultado de sembrar repetidamente en medios de cultivo. Su inmunogenicidad suele ser larga e intensa ya que inducen inmunidad humoral y celular. Así que por lo común, suelen requerir dosis bajas de antígeno. Aspecto a tener en cuenta: dado que contienen una pequeña cantidad de un virus vivo debilitado, personas inmunosuprimidas o con enfermedades crónicas deben consultar antes de vacunarse. Además no podemos descartar la posibilidad de trasmisión a no vacunados.

-Inactivadas: estas vacunas se obtienen a partir de microorganismos muertos, mediante procedimientos físico/químicos.

Aquí podremos tener las que están compuestas por el patógeno completo: basadas en polisacáridos, como los purificados (neumococo, meningococo) o conjugados, como las de Haemophilus influenzae tipo b, neumococo, meningococo; o las basadas en alguna fracción del microorganismo : basadas en proteínas, como toxoides o subunidades. En general, la respuesta es menos intensa y duradera, de tipo humoral y suelen requerir varias dosis para mantener niveles de ACs. Ahora bien, son más estables, suelen llevar adyuvantes (facilita y potencia la respuesta) y no es posible la trasmisión a no vacunados.

-Recombinantes: se confeccionan mediante clonación de genes que codifican proteínas antigénicas específicas en una célula del huésped. En lo relativo a inmunogenicidad y reactogenicidad son similares a las inactivadas.

-Sintéticas: se fabrican a partir de péptidos que copian la secuencia de aminoácidos de la proteína antigénica del patógeno. Igual que en las recombinantes, la inmunogenicidad y reactogenicidad son similares a las inactivadas.

Según la composición, las vacunas las podremos clasificar como:

-Monovalentes: contienen un solo componente antigénico

-Polivalentes: contienen distintos tipos de antígeno de una misma especie.

Un ejemplo reciente es la recién autorizada por la FDA REVNAR 20 ™, la vacuna conjugada antineumocócica 20-valente de Pfizer, para la prevención de la enfermedad invasiva y la neumonía causada por los 20 serotipos neumococo en adultos.

https://www.pfizer.com/news/press-release/press-release-detail/us-fda-approves-prevnar-20tm-pfizers-pneumococcal-20-valent

-Combinadas: aquellas que contienen más de un componente antigénico de uno o de diferentes microorganismos y se administran conjuntamente en una sola inyección. Su formulación requiere garantizar la ausencia de inestabilidad física, química o biológica entre sus componentes.

Según el uso sanitario que les demos, podremos clasificar a las vacunas como:

-Sistemáticas: Son aquellas que tienen interés epidemiológico comunitario y que se administran al total de la población. Se administran en la infancia y forman parte del calendario vacunal de los países. Famoso es el caso de la vacuna oral de la polio que ha permitida la práctica erradicación de esta enfermedad.

-No sistemáticas: son vacunas con interés más individual que colectivo y que están indicadas en función de los factores de riesgo personales de cada persona o ante la aparición de brotes epidémicos.

La vacuna COVID19 aún está por posicionarse y no tenemos certezas definitivas sobre si será necesaria una administración únicamente debido a que la protección que ofrezca se rebele finalmente como permanente o si habrá que vacunarse dentro de un tiempo. Este punto está aún por dilucidar.

Lo que tenemos claro es que hay que ponerla, salvo contraindicación, con la pauta completa y de forma masiva y rápida. Incluso en pacientes inmunodeprimidos.

Esto es todo por hoy. Espero les sirva