Interaccicones farmacológicas y COVID19

Esta entrada resume y comenta un artículo publicado por nuestro grupo de investigación de la UGC Farmacia del Hospital de Valme de @AGSSurSevilla en colaboración con Enf. Infecciosas y con cracks como @morilloverdugo@lola_cantudo@japineda_@EnriqueCM92@juan_jms@franciscolao96

Al inicio de la pandemia se usaban fármacos como HCQ, lopinavir/ritonavir, azitromicina, etc; Luego han resultado ser poco útiles.

En este trabajo hemos analizado si esos tratamientos produjeron interacciones con otros que el paciente recibía para sus patologías noCovid u otros que necesitara durante el ingreso y si hay algún factor que predisponga a su desarrollo.

Analizamos un total de 174 pts, con una mediana de edad de 67 años. Muy en la línea de los estudios de inicios de la epidemia, donde la plobación de edad avanzada era la más afectada. Casi la mitad hipertensos, que luego vimos que era factor de mal pronóstico para la #COVID19

Fijaos la prevalencia de uso de algunos fármacos usados. Casi en todos los pacientes (97.1%) se usó la HCQ, y en el 62.4% la combinación de lopinavir/ritonavir (terapia usada en VIH y que se pensaba podría servir la para el #SARSCoV2. Luego vimos que no.

Los estudios hasta el momento sobre tocilizumab o anakinra como inhibidores de interleucinas y por tanto útiles en la por entonces famosa cascada de citocinas, no eran muy concluyentes.

https://t.co/TVi4erHUPz?amp=1

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https://www.thelancet.com/journals/lanrhe/article/PIIS2665-9913(20)30164-8/fulltext

l tener una muestra de pacientes con alto % de hipertensos, los pts seguían recibiendo su tratamiento, con ACEIs (23.4%) o “sartanes” ARBs (19.4%).

Apunte: Se consideraron interacciones “reales”, entre fármacos para la Covid19 y otros que recibían durante la estancia en el hospital. Y también “potenciales”, con medicamentos que el pte ya recibía en casa por otros motivos.

La herramienta para chequear interacciones que se usó fue la que facilita la Universidad de Liverpool. Se clasifican los fármacos por colores, (rojo, ambar, amarillo y verde, de + a – gravedad ).

Del total de 174 pts, en 152 (87.4%) se identificó algún tipo de interacción farmacológica. Es una proporción muy alta. Y más, del total de pacientes, el 82.8% (144) tuvieron al menos una interacción entre los medicamentos que tomaron para ‘tratar’ la COVID19 y su tto habitual. De forma individual, identificamos un total de 417 interacciones entre fármacos usados para tratar la #COVID19 durante la hospitalización y otros medicamentos que los pts recibían durante su estancia en el hospital.

Y otras 105 interacciones relacionadas con fármacos que los pts tomaban por sus enfermedades de base. Y ojo, del total de interacciones (417) 43.2% (180) asociadas al tratamiento con lopi/rito 52.9% (221) con hidroxicloroquina.

a principal consecuencia observada de estas interacciones fue el aumento del intervalo QT, en 232 de las 417 interacciones (55.6%), fundamentalmente debido a la HCQ, como ha sido documentado ya anteriormente.

En nuestro estudio, los fármacos más habituales asociados con DDI reales y potenciales fueron diuréticos, analgésicos, betabloqueantes, fármacos utilizados en diabetes y agentes antitrombóticos.

OJO: la combinación de fármacos con interacción clínicamente relvante y contraindicada fue la suma de metamizol+HCQ. En la medida de lo posible, y para evitar toxicidad hematológica esta combinación debería evitarse.

Los fármacos concomitantes con interacciones asociadas más frecuentemente son los mostrados en este gráfico radar, con mayoría de fármacos con efecto cardiovascular (45.6%).

Además, concretamente fueron L/r e HQC los más relacionados con interacciones clínicamente relevantes (49.5 y 34% respect.)

Además, indentificamos a variables de riesgo para el desarrollo de interacciones, el Charlson index OR 1.34 (IC 1.02–1.76) y el nº de fármacos prescritos durante el ingreso (OR 1.42, 95% IC 1.12–1.81). El modelo ajustado tenía un poder predictor moderado-alto (AUC 0.86).

En otras palabras, por cada fármaco prescrito la probabilidad de ocurrencia de interacción es 1.42 veces más probable.

EL diseño retrospectivo, el bajo N y no haber analizado la relación entre interacciones y resultado clínico son limitaciones a reconocer.

Resumiendo, la urgencia de los primeros momentos fue tremenda y se emplearon tratamientos que se creían eficaces (luego se vió que no lo eran). Hay que ser exquisitos con la seguridad de la farmacoterapia. Debe servirnos para estar alerta a estas cuestiones.

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